Amar o querer, esa es la cuestión

Febrero, mes de los corazones. Por eso hemos decidido dedicar esta entrada a reflexionar sobre este estado. Para ello, vamos a rendir homenaje a Antoine de Saint-Exupéry usando fragmentos de la maravillosa conversación entre el protagonista de la obra El Principito y su amiga la rosa. A propósito, si aún no la conoces, te la recomendamos como lectura familiar porque no tiene desperdicio.

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Bienvenido, enfado

Niña enfadada

Reflexionábamos en la entrada del mes pasado sobre la relación entre nuestras carencias, la satisfacción de nuestras necesidades, la frustración y el enfado. Vamos a centrarnos hoy en esta última. El enfado es una energía muy intensa, que va de dentro hacia fuera y que moviliza todo el organismo. Seguir leyendo

Bienvenidos, obstáculos

“La noche que había de alcanzar la iluminación, el Buda se sentó bajo un árbol y, estando allí sentado, fue atacado por las fuerzas de mara. La historia dice que le dispararon espadas y flechas y que dichas armas se convirtieron en flores.

¿Qué significa esta historia? A mi entender, lo que quiere decir es que lo que normalmente consideramos obstáculos no son verdaderamente nuestros enemigos, sino nuestros amigos. Lo que llamamos obstáculos son en realidad la forma que tiene el mundo y toda nuestra experiencia de enseñarnos dónde estamos atascados. Podemos experimentar como flor lo que parece ser una espada o una flecha”.

Cuando todo se derrumba, de Pema Chödrön

¿Qué nos provoca un obstáculo en nuestro camino? ¿Por qué a veces tiene tanto poder y nos convierte la vida en un auténtico maremoto? La respuesta es que desencadena nuestra frustración. Y, ¿qué es esto, exactamente? Seguir leyendo

Dueño de tu vida

Toma las riendas de tu vida

Existe una antigua leyenda oriental titulada La mariposa azul que dice más o menos así:

Había una vez dos hermanas deseosas de aprender que nunca se cansaban de hacer preguntas a su padre. El pobre hombre, incapaz de dar respuestas, decidió enviarlas a vivir un tiempo con un sabio del lugar: “Él disfrutará de compañía y ellas podrán aprender de sus conocimientos”, pensó.

Así pues, las dos jóvenes se trasladaron junto al anciano, el cual contestaba a todas y cada una de las inquietudes que le planteaban las curiosas aprendices. Una noche, amabas hermanas idearon una pequeña trampa en la oscuridad de su habitación.

– Le haremos una pregunta tan tan tan difícil, que ni siquiera él será capaz de acertar la respuesta.

– ¿Y cómo haremos eso? –preguntó la otra hermana.

– Tú déjamelo a mí.

Muy temprano, la joven salió al bosque y regresó con una hermosa mariposa azul atrapada entre sus manos.

– Le pediremos que adivine si está viva o muerta. Si dice que está viva, apretaré, la mataré y entonces habrá fallado. Y si dice que está muerta, abriré la mano y la dejaré escapar volando. Así jamás acertará y nosotras podremos decir que somos más listas que él.

Convencidas, las dos pícaras hermanas fueron en busca del sabio.

– ¿Cómo está la mariposa? ¿Viva o muerta? – preguntó la joven mostrando la mano cerrada.

El hombre, sonriendo y tranquilo, no dudó un instante en contestar.

– Depende de ti. Está en tus manos.

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