Mi hija tiene TEA: el diagnóstico

El diagnóstico del autismo lo proporcionan los profesionales de Atención Temprana mediante la observación del niño durante un tiempo determinado. En España los niños reciben el diagnóstico entre los dos y los tres años aproximadamente.

Es importante saber que cuanto antes se conozca el diagnóstico, mucho mejor, porque de este modo sabremos cómo actuar y cómo estimular a nuestro hijo convenientemente. Nosotros obtuvimos el diagnóstico del trastorno del espectro autista con 2 años y siete meses.

Algunos signos de alerta

Lo que llamó la atención a los especialistas en nuestro caso era la falta de lenguaje verbal, la ausencia de juego simbólico (juego con muñecos, coches y otros juguetes en la que está presente la imitación de la vida adulta: por ejemplo bañar a la muñeca, darle de comer, pasearla en el carrito, imitar el juego del médico, etc.); la presencia de conductas con movimientos repetitivos (aleteo con las manos, movimiento de los dedos delante de la cara, andar en círculo o correr de un lado al otro sin tener un objetivo, etc.) y el rechazo de las órdenes (algunas veces por no entenderlas y otras porque el niño no quiere obedecer). También llamaba la atención que nuestra hija no respondía cuando la llamábamos, a veces parecía que pudiera tener una discapacidad auditiva, y no miraba a los ojos.

Hay otras manifestaciones del autismo que pueden aparecer: ecolalias (el niño repite sílabas o palabras sin sentido), alinea objetos o los gira, se queda absorto mirando cómo gira la lavadora, se asusta con los ruidos, luces o cualquier otro exceso de estímulo, es muy selectivo a la hora de comer (puede querer comer 2 o 3 alimento únicamente, puede elegir qué comer en base solo al color o la textura, se niega a probar comidas nuevas, se niega a beber líquido etc.), tiene muchas rabietas (puede enfadarse , autolesionarse o lesionar a alguien), no tiene noción del peligro, si posee el lenguaje sólo habla de los temas que le interesan, se ríe solo sin motivo, repite rituales continuamente (quiere tener las puertas abiertas o cerradas, apaga o enciende la luz, tiene objetos colocados siempre de una forma específica, etc.), ausencia de gestos sociales (decir “hola” y “adiós” cuando llega y se va), puede no darse cuenta de la presencia de otras personas o de animales, no sabe pedir y utiliza la mano de uno de los padres como si fuese un instrumento para obtener lo que quiere. Es importante saber que no tienen que aparecer todas las manifestaciones a la vez, pueden aparecer unas y no otras.

¿Por qué es tan importante obtener el diagnóstico?

Los niños con autismo aprenden de otra manera. Hay que seguir las recomendaciones de los especialistas para saber qué tipo de juegos son adecuados para hacer la estimulación y de qué manera se empieza y termina el juego para ayudar al niño. Al conocer el diagnóstico aprenderemos que los niños tienen que saber cuándo, cómo y a qué van a jugar. Necesitan previsión visual para saber qué esperar. A mí me ayudó asistir junto a mi hija y a la logopeda a las clases. Aprendí mucho y pude continuar la estimulación en casa.

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