Inteligencia emocional

La asunción del error y la auto-exigencia

“Yo no me he equivocado. Habrás sido tú”. “Yo no lo he entendido mal. Será que tú no has sabido explicarte”. “Yo no he sido, has sido tú”. Asumir nuestros errores no es algo que estemos dispuestos a hacer alegremente. Es más, en la mayoría de los casos, solemos resistirnos a hacerlo buscando mil y una excusas y justificaciones, y cuando vemos que no nos queda más remedio, apretamos los dientes y decimos con voz destemplada: “Pues si tú lo dices… ¡me habré equivocado!”. Seguramente algún lector estará pensando ahora mismo: “Yo no tengo ningún problema en aceptar mis errores”. Nos alegramos. Siempre y cuando esa afirmación proceda directamente desde su propia esencia y no sea una falacia construida en algún rincón del ego. Seguir leyendo

¡Abrazo fuerte!

“Por favor, dame un abrazo”. Pocas personas habrá tan necesitadas de afecto y amor en ese momento, como alguien que se acerca a nosotros solicitando esta muestra de cariño. Porque un abrazo no es solamente el contacto de una mayor o menor superficie corporal o una serie de beneficios (últimamente muy estudiados) en nuestro sistema inmunológico. Es algo más amplio y con más implicaciones. Seguir leyendo

Cómo conseguir estados positivos a través del perdón

“Eres un niño malo. ¡Pide perdón ahora mismo!”. Con qué frecuencia decimos o escuchamos esto, ¿verdad? ¿Cuál es la respuesta del niño ante esta exhortación? Agachar la cabeza avergonzado, con el rostro rojo de ira, acercarse a la persona supuestamente ofendida y musitar con la boca pequeña un “lo siento” apenas audible. La respuesta del otro puede ser muy variada: quitar importancia, mostrar lo resentido que está, aprovechar para recriminar también al niño (que no a su conducta) y un largo etcétera de respuestas más o menos asertivas o agresivas y más o menos eficaces. Seguir leyendo