Cambian de clase a un niño con Asperger tras la petición de un grupo de madres

Este fin de semana, una noticia que nos ha dejado tan perplejos como indignados ha inundado las redes sociales y hasta ha llegado a protagonizar los titulares de diferentes medios de comunicación. Se trata de la alegría con la que un grupo de madres de un colegio de Argentina celebran que «por fin» han cambiado de grupo-clase a uno de los compañeros de clase de sus hijos, diagnosticado de Síndrome de Asperger.

Según ha informado la tía del menor, las madres del centro decidieron dejar de llevar a sus hijos al centro hasta que no cambiaran al alumno de clase, y así se lo trasladaron a la Dirección del centro. Finalmente, el centro escolar cedió y cambió al menor a otro grupo.

Después de esta determinación por parte del centro, las madres mostraron su satisfacción con el resultado a través del grupo que compartían en Whatsapp. Con expresiones como «Al fin una buena noticia!!!!!!!!!!! Era hora q se hagan valer los derechos «, «Que bueno para los chicos!! Que puedan trabajar y estar tranquilos», «Un alivio para los nuestros» o «Gracias a Dios» compartían su alegría y vitoreaban la decisión.

Frente a esta noticia, desde Editorial GEU no podíamos hacer oídos sordos. Desde aquí rechazamos y condenamos cualquier tipo de discriminación en el aula, en pro de la inclusión de todos y cada uno de los alumnos. Y desde aquí queremos hacer nuestra pequeña reflexión.

Lo que más comentarios ha suscitado -y sigue suscitando- es la alegría desmedida del grupo de madres con la decisión del centro. Una actitud a nuestro modo de ver vergonzosa y despreciable. ¿Qué ocurriría si ese pequeño fuera su hijo, su sobrino…? ¿Dónde está la empatía? ¿Qué les están enseñando a sus hijos con esa actitud?

Sabemos que todavía queda un largo camino por recorrer: de concienciación, para la inclusión, para evitar situaciones completamente discriminatorias como ésta. Pero al margen de esto, lo que más nos preocupa es la actuación del centro. ¿Cómo es posible que en pleno siglo XXI tengamos que ver este tipo de actuaciones por parte de una institución educativa? ¿Cómo pueden haber tomado la decisión de discriminar a un alumno por tener Síndrome de Asperger? ¿Bajo qué argumentación? ¿Con qué criterio? ¿Cómo han permitido y perpetrado la eliminación del derecho de ese menor?

Y, por último, ¿alguien ha pensado en el pequeño? Salvo un comentario que parece ser un intento de empatía («Ojalá sea lo mejor para ese nene [···]») nadie (¡nadie!) ha pensado en lo que le puede provocar al pequeño ese cambio, ¿cómo le explican al pequeño el porqué de ese cambio? ¡Si ni siquiera los mayores lo entendemos!

Como en todo, hemos intentado ver el lado positivo de toda situación que se presente. Y en este caso, solo podemos quedarnos con la reacción de las personas al rechazar la decisión y criticar la actuación del grupo de madres mediante -sobre todo- las redes sociales. Queda, por lo menos, un halo de esperanza para la inclusión, la tolerancia y la educación.

Y vosotros, ¿qué opináis?

Fuente: Un grupo de madres celebra que el colegio cambie de clase a un niño con Asperger, publicado el 03/09/2017 en La Vanguardia.

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